Memnoch El Diablo Analysis Essay

Lestat vuelve con un nuevo libro en 1994. En esta ocasión, había estado encadenado en una celda mientras le dictaba la historia a David.

Cuando comenzó, Lestat se encontraba en un restaurante de Nueva York espiando a su próxima víctima, Roger, un perseguido narcotraficante millonario que se encontraba cenando con su hija Dora, que trabajaba como telepredicadora y no tenía nada que ver en los turbios negocios de su padre. Cuando aparece David, (que no había vuelto a ver desde que se separaron tras permanecer un año viviendo los dos junto con Louis), Lestat le confiesa que se siente acechado por alguien o algo desde hace mucho tiempo y que realmente está asustado pues tiene la extraña sospecha de que se trata del mismísimo diablo que viene para llevárselo al infierno.

Mas tarde, el espíritu de Roger se aparece ante Lestat en un bar poco después de que éste le hubiera matado, desmembrado y escondido las partes de su cuerpo en diferentes lugares. Tras el asombro y temor inicial por parte de Lestat, Roger le pide que cuide de Dora pues teme que sus enemigos vayan tras ella y que la prensa la acose cuando se de a conocer la noticia de su fallecimiento. Después le cuenta que empezó en el tráfico de drogas siendo un adolescente junto con sus amigos y que su primer asesinato lo cometió contra los hombres que le suministraban las drogas cuando en una ocasión éstos iban a matar a uno de sus amigos por haber extraviado la mercancía. Mas tarde empezaría a trabajar como sicario, pero su fortuna la conseguiría con el tráfico de heroína y cocaína. Cuando a los veintidós años fue a cuidar a su madre que se encontraba ya al borde de la muerte, conoció a la madre de Dora  que era una de las enfermeras y la dejó embarazada. Esa mujer sabía que era rico y solo le interesaba sacar tajada de ello. Desde el nacimiento, Roger pasó seis años viajando para visitar a su hija con regularidad. Finalmente, cuando se enteró de que la madre de Dora ideaba marcharse lejos con su novio llevándose a su hija, mató a ambos y se llevó a Dora con él haciéndole creer que su madre la había abandonado. Con los años, Dora, que por supuesto tuvo en todo momento una magnífica formación estudiantil, empezó a interesarse por la religión católica y por su mensaje de amor y paz, a la vez que descubría la verdadera profesión de su padre, por lo que comenzó  a sentirse reticente ante el hecho de aceptar dinero o cualquier tipo de regalo que proviniera de él alegando que era dinero sucio. Roger pide a Lestat que intente convencerla para que acepte toda su herencia asegurando que su asesinato ha purificado el dinero, y tras la aceptación de Lestat, éste observa aparecer al extraño que le acecha mientras que Roger comienza a desvanecerse.

Cuando visita a Dora tal y como prometió que haría, ella enseguida reconoce que no es un ser humano, por lo que Lestat le cuenta todo lo que había acontecido, confesándole que él ha matado a su padre y cuales fueron sus últimos deseos. Mas tarde, cuando ya se encontraba en su casa, aparece el extraño ser presentándose como Memnoch y afirmando tal y como ya temía Lestat, que es el diablo. Este le hace una desconcertante proposición: le pide que se ponga a su servicio, que abandone su vida en la Tierra para convertirse en su ayudante en su batalla contra Dios, asegurándole que no es un ser malvado, asegurándole que una vez conozca su historia y los diferentes puntos de vista que comparte con Dios, decidirá ponerse de su lado, asegurándole que está ganando la batalla pero que está cansado y le necesita. Finalmente Lestat le pide que le de una noche para elucubrar sobre todo lo acontecido, y Memnoch se marcha no sin antes decirle que pregunte a Dora por el ojo del tío Mickey.

LESTAT: No sabía que fuese tan perverso, vienes a buscarme precisamente a mí. Debo  ser un monstruo. ¿Crees que me gusta la maldad?. ¿No te ofende que no te respete? No creo que Satanás lo consintiera. Eres el diablo pero dices que no eres malvado. ¿Cómo se entiende eso?. ¿No eres opuesto a Dios?.

MEMNOCH:¡Naturalmente, es mi adversario!. Pero resulta completamente innecesario que yo sea malvado. Por supuesto que no eres un monstruo. No creo que te guste la maldad. Y si no me ayudas, si dejas que Dios siga haciendo las cosas a su modo la maldad acabará destruyendo el mundo. No creo que Dios levantase un dedo para impedir que sucediera. Yo no lo deseo, desde luego. Pero mi sistema es el más eficaz mientras que los de Dios son cruentos y devastadores. Cuando comprendas su punto de vista, así como el mío, te unirás a mí en contra de él. Estoy seguro de ello.

Lestat consulta con Armand que le aconseja que no vuelva a tener tratos con Memnoch y afirma no creer una sola palabra de lo que le dijo. También consulta con Dora que le anima a seguir adelante, a averiguar, descubrir y aprender todo lo que pueda de esa experiencia. Así mismo, acepta la herencia de Roger y le cuenta que su tío Mickey perdió el ojo cuando siendo joven un grupo de hombres se ensañaron con él y durante el ataque le arrancaron el ojo para ser pisoteado acto seguido. A Lestat no le sugiere nada esta pequeña anécdota, no entiende por qué Memnoch la mencionó, pero finalmente decide aceptar la propuesta de escuchar todo lo que le quiera contar y luego tomar su decisión.

ARMAND: Como de costumbre no pareces sentirte desgraciado si no apunto de vivir una fantástica aventura. Yo que tú no me iría con él. He asistido a muchos siglos de superstición. Yo no creo en el diablo. No me fío de ese Memnoch. Me parece más que sospechosa su insistencia en el aspecto moral de vuestro acuerdo. Sé que nos has dicho la verdad, pero no creo que esa criatura sea el diablo. Francamente, si fuera cierto, razón de más para que no tengas más tratos con él.

Lo primero que hace Memnoch cuando se encuentran es conducirle directamente al cielo, para ello abandona su aspecto de hombre humano para adoptar su estado primitivo de ángel con alas blancas, pues de otra forma Dios no le permite la entrada.  Al entrar, Lestat ve que se trata de un paraíso, un hermoso lugar lleno de valles, de flores, montañas, cascadas... en el que todo el mundo es feliz, la gente ríe, charla y se abraza. Cuando ven acercarse a Dios Encarnado, éste se dirige directamente a Lestat diciéndole que nunca será su adversario, pero Memnoch le aparta llevándoselo del cielo antes de poder reaccionar si quiera.

Memnoch comienza a contarle su historia advirtiéndole que no sabe ni jamás sabrá nada sobre la procedencia de Dios, solo sabe que él al igual que los demás ángeles fueron creados por Dios, y que un día este les avisó de que numerosos prodigios iban a dar comienzo. Los ángeles fueron testigos, observadores de todo cuanto sucedía en la Tierra, vieron como se creaban los mares, la vegetación, los animales... contemplaron la evolución de todo ello. Vieron animales de agua, de tierra, algunos con alas al igual que ellos, contemplaron al primer hombre y a la primera mujer, así como la reproducción de todas las especies. Si bien casi todo era aceptado con hilaridad, hubo otros descubrimientos que no agradaron tanto a los ángeles y así se lo hicieron saber a Dios, todos los seres vivos que poblaban la Tierra conocían el dolor, la enfermedad y finalmente la muerte. También observaron que cada vez que un ser humano fallecía, su alma se desprendía de su cuerpo y se dedicaba a vagar confusa y perdida por la Tierra. A Memnoch todo esto le horrorizaba y le irritaba.

MEMNOCH:  Supuse que se trataba de un error. De pronto sentí un profundo temor, se había originado al presenciar la muerte y descomposición de los seres vivos, que yo interpretaba como un castigo. Ten en cuenta que éramos ángeles, nada nos había causado sufrimiento. El sufrimiento de las almas me horrorizaba.

Pero Dios solo contestaba que todo formaba parte de su plan divino, por lo que ante sus quejas, decidió mandar a él y a todos los ángeles que pensaran como él, a que bajaran a la Tierra para observar detenidamente hasta llegar a conocer la magnitud de su creación. Una vez se encuentra ya en la Tierra, Memnoch observa cómo los hombres han descubierto la religión, y creen en el más allá, en los espíritus, en los dioses, ofrecen sacrificios... Igualmente descubre como cada vez, el mundo se vuelve un lugar más cruel, salvaje e injusto. Un lugar repleto de asesinatos y guerras.

DIOS: Mi acusador. Tú ves más allá que otros ángeles. Desconfías de mí. Ten cuidado. Estás yendo demasiado lejos. ¿Cómo te atreves a criticar el plan de Dios?. Regresa a la Tierra y estudia detenidamente y con respeto todo lo que has visto. Recuerda que todo cuanto veas ha sido creado y deseado por mí. Lleva contigo a aquellos que busquen las mismas respuestas que tú y deja a los que nunca les ha interesado otra cosa que vivir bajo mi luz.

También observa el sheol o reino de las tinieblas, que es el ámbito donde se encuentran las almas de los difuntos, y descubre que existen almas que creen haberse convertido en dioses y pueden aparecer ante los humanos o presentarse en sus sueños, sin embargo hay otras muchas que todavía no comprenden que han muerto y vagan perdidas, desgraciadas, algunas de las cuales incluso se desvanecen poco a poco dejando así de existir.

Con el fin de comprender más a la raza humana decide encarnarse en un hombre, todo transcurre bien hasta que a los pocos días, mientras se encontraba experimentando por primera vez el placer sexual, irrumpe la luz de Dios enfurecido, reprochándole el que un ángel, un hijo de Dios, yazca con la hija de un hombre. La chica es testigo, y cuando llega junto con Memnoch a su poblado se apresura a contarles a todos lo sucedido. Ante la espera por parte de los habitantes de una explicación, Memnoch pide ayuda al Señor preguntándole qué es lo que debe hacer, pero no obtiene ninguna respuesta, con lo cual decide contarles la verdad, les dice que es un ángel enviado a la Tierra por el Señor para cumplir una misión. Al poco, intenta sin éxito volver a comunicarse con Dios disculpándose por su comportamiento, pidiéndole que le acepte, y se da cuenta de que quizá le haya abandonado, no le permita jamás volver al cielo y esté condenado a permanecer siempre en la Tierra hasta que finalmente acabe muriendo como cualquier otro mortal. Durante el tiempo que pasa con ellos, les habla del cielo, de los ángeles, les transmite todos los conocimientos posibles. También les habla del sheol, asegurándoles que cuando les venga la muerte deben de dirigirse a él sin ningún temor, y ante la cuestión de algunos de ellos sobre si existía algún lugar en el que la gente malvada al morir fuera arrojada a las llamas eternas, respondió enérgicamente que el Señor jamás consentiría que existiese semejante lugar.

Al cabo de tres meses, fue admitido nuevamente en el cielo. Cuando se presenta ante Dios, Memnoch le cuenta sus impresiones en la Tierra, le habla sobre todo del amor y de la esperanza de todos ellos en creer en el cielo y lo inescrutable. Finalmente le pide que comparta su luz con todos ellos, que permita a las almas de los hombres entrar en el cielo, a lo que Dios le contesta que se marche al reino de las tinieblas y vuelva cuando consiga diez almas merecedoras de entrar en el cielo.

DIOS: Siempre has actuado de forma independiente, mi ángel que no confía en su Señor. Puedes exponer tu caso, pero antes de comenzar recuerda que yo lo sé todo. Conozco a la humanidad como tú jamás podrás conocerla.

MEMNOCH: Confío plenamente en ti, pero no me parece justo guardar silencio. Debo expresar lo que pienso. Tú sabes bien lo que haces. Debes de saberlo. De lo contrario... estamos perdidos. Esas gentes ansían creer en el cielo. ¿No son merecedoras de ocupar un pequeño lugar en esta corte divina?.

Cuando vuelve al reino de las tinieblas, por supuesto hay muchísimas más almas que la ultima vez, pues mientras se está en el cielo el tiempo pasa muy raudo en la Tierra. Al principio su mayor preocupación se basaba en que no sabía qué criterio debía utilizar para elegir a esas almas. En seguida descubre que el sheol es en realidad un manicomio de almas. Aparte de las numerosas almas confundidas, desesperadas, perdidas y miserables, descubre que hay algunas que consiguen reencarnarse en otra persona en la Tierra, pero en realidad no es algo que les interese demasiado porque al reencarnarse olvidan completamente su vida anterior. También observa que existen almas que ya no recuerdan haber sido humanas, sin duda pertenecen a los primero hombres de la Tierra, y su trastorno les lleva a una conducta violenta en la que tratan de lastimarse unas a tras y causan disturbios en la Tierra. Memnoch explica a Lestat que fue precisamente una de esas almas la causante del origen del vampirismo.

Tras interrogar a numerosas almas, Memnoch encuentra unas almas pacíficas, sabias, llenas de amor hacia sus semejantes, que se dedican a contemplar con admiración la belleza de la creación, responden a las plegarias de los desesperados y velan por sus parientes de la Tierra. Viendo a estas almas, decidió que su criterio a la hora de elegirlas sería que debían entender la vida y la muerte y debían apreciar la obra de Dios. Pero, si bien estas almas consideraban que la vida era hermosa, también consideraban que la muerte era triste, eterna y terrible, y que de haber podido evitarlo no habrían nacido.

Por fin, en otra región del sheol encuentra lo que andaba buscando. Estas almas, al contrario que las anteriores, eran felices. Se encontraban con sus seres queridos, aunque esto no siempre era posible puesto que el reino de las tinieblas era inmenso y al morir las almas iban a diferentes regiones. También contemplaban a sus seres queridos que aún vivían, y amaban la vida, comprendían perfectamente el ciclo de la vida, amaban a Dios por haber creado el universo y le agradecían todo cuanto habían tenido, le perdonaban totalmente por haber creado un mundo injusto y por los sufrimientos que habían padecido en vida pues había valido la pena pasar por todo ello solo por ser testigo de la belleza de la creación. Memnoch decide llevarse a todas estas almas, que constituían millones y millones, al cielo.

ALMA: No le guardamos rencor a Dios. Los demás no pueden perdonarle por los sufrimientos del mundo y por este reino de las tinieblas en el que languidecemos, pero nosotros sí. Nuestras vidas han sido maravillosas, ha merecido la pena todo lo que hemos padecido. Si pudiéramos volver a nacer no dudaríamos en hacerlo. La vida es hermosa y merece la pena ser vivida. Agradecemos a Dios todo lo que nos ha dado y le amamos profundamente.

Al entrar en el cielo, todas las almas son aceptadas completamente por Dios. Sin embargo cuando éste le dice que ya puede retirarse y que no vuelva a entrometerse en su plan, Memnoch le recuerda el estado de caos y desesperación que existe en el reino de las tinieblas, así como que la cantidad de almas que ha traído es insignificante con la cantidad que sigue allí. De modo que le pide si puede regresar para reformar a esas almas de manera que todas ellas acepten la luz de Dios. Ante la indiferencia de éste, Memnoch recriminándole le dice que debería encarnarse él también en un hombre para llegar a comprender al ser humano. Sin embargo esto provoca la ira de Dios y le destierra del cielo. Memnoch vaga durante mucho tiempo solo por la Tierra.

MEMNOCH: ¿Qué quieres que haga? ¿Decir cosas que no son ciertas para complacerte?. Apiádate de los seres humanos. Reflexiona sobre lo que tu creación significa para ti. Eres implacable con los seres que has creado. Habría sido mejor para ellos no haber nacido. ¿Acaso no te importan esas almas que vagan inmersas en un mar de confusión?. Si te convirtieras en un hombre de carne y hueso, entenderías mejor a esas criaturas a las que crees conocer, pero en realidad no conoces.

DIOS: Cuidado, Memnoch. Como verás, me muestro benevolente contigo. Tú eres el único de mis ángeles que se atreve a acusarme. Esas almas que rescataste confían más en mí que tú. ¿No fue ese el criterio que te guió a la hora de elegirlas?. Vete, Memncoh. Aléjate de mi vista. Baja a la Tierra, pero no te atrevas a interferir en nada.

Transcurrido mucho tiempo, mientras se encontraba en un desierto ve a un hombre y al instante reconoce que se trata de Dios encarnado. Tenía un aspecto miserable, cansino, famélico y sofocado por el calor. Dios le hace saber que siguió su consejo, nació de una mujer humana y durante treinta años ha vivido en la Tierra como hombre mortal. Lo ha hecho para experimentar en su propia carne los sufrimientos, deseos y temores de los humanos.  Le hace saber que va a iniciar su propósito el cual durará tres años y en ese tiempo impartirá lecciones a los hombres centradas en el amor a fin de que puedan acceder al cielo. Sin embargo, será sometido a sus leyes y morirá crucificado como muestra del amor que siente hacia los seres que ha creado. Finalmente resucitará, tras permanecer tres días en sheol. Dios le explica que el alma humana solo puede alcanzar la perfección a través del sufrimiento.

DIOS: A aquellos que sean capaces de conocer a Dios y reconocer su obra, les prometeré la gloria eterna. Mi mensaje será un mensaje de amor. Mi muerte será el sacrificio de Dios para conocer su Creación. Conseguiré ofender a todo el mundo. Me condenarán por traidor cuando hable de mi condición divina. Seré un mártir de mis propias enseñanzas. El mundo jamás olvidará mi tormento. Lo terrible es que me recordarán por mi muerte, no por mi resurrección, pues muchos no creerán en ella. Siento lástima de ti, Memnoch. Te compadezco como compadezco a los que van a matarme, a quienes no entienden mis leyes. Los humanos pueden mejorar a través de una vida de sufrimiento. ¿No comprendes el valor del sacrificio humano?. Yo redimiré  a los hombres a través del sufrimiento.

Rápidamente, Memnoch contesta que no puede concebir que el sufrimiento y padecimiento de los mortales pueda llegar a ser beneficioso para ellos en ningún sentido. Y tras intentar sin éxito exhortarle para que abandone su propósito, le explica que no es justo para los humanos dejar que le maten, puesto que nunca podrán saber que es verdaderamente Dios, y que si de verdad quiere seguir adelante con su plan, debería adoptar también un alma humana, puesto que si deja que le maten sabiendo que es Dios, nunca conocerá realmente el dolor humano ni sabrá realmente lo que es ser un hombre humano.

MEMNOCH: El sufrimiento es injusto, solo veo en él la destrucción. Las almas llegan al sheol deformadas por el dolor. El sufrimiento es el mal que aqueja el mundo. Es lo que debe erradicarse para que los hombres lleguen a Dios. Los sacrificios los hacen por temor. No tiene nada que ver con el amor a Dios. ¿Qué tiene que ver el amor con el sacrificio?. Es injusto que Dios se vea degradado como el ser humano más vil, pero permitir que los hombres hagan eso a Dios... ¿Acaso sabrán lo que hacen?. Cuando descendí al reino de las tinieblas no sabía si regresaría al cielo. Por eso llegué a conocer el sufrimiento y las tinieblas, porque corría el riesgo de no regresar de ellas jamás. En cambio, tú siempre has sabido que regresarías, mientras planificas tu muerte, sabes quien eres y no lo olvidarás. ¿Qué clase de lección pretendes dar a la humanidad con tu sacrificio?.

Llegado a este punto de la historia, Dios hace su aparición  para comentarle a Lestat que antes de tomar una decisión, quiere que vea con sus propios ojos el día de su calvario en Jerusalén. Momentos después, Lestat y Memnoch se encuentran ya en Jerusalén abriéndose paso entre el tumulto de gente para poder contemplar a Jesucristo, que estaba ensangrentado, llevando una corona de espinas sobre su cabeza y portando el madero transversal en el que sería clavado. Algunas de las personas lloraban y otras reían y le insultaban. En un momento de la marcha, Lestat bebe la sangre de Cristo cuando éste se acerca hacia él para ofrecérsela. Luego, Dios le entrega también un velo con el que le había secado el sudor una mujer llamada Verónica y en cuya tela había quedado grabado el semblante de Cristo.

Mas tarde, relatando de nuevo su historia, en una nueva conversación entre Memnoch y Dios centrada en la preocupación del primero por las almas que continúan languideciendo en el reino de las tinieblas, Dios le nombra oficialmente su adversario, el diablo, haciéndole saber que a partir de ahora su reino será el sheol y su misión la de hacer a las almas merecedoras de ascender al cielo.

MEMNOCH: De modo que las puertas del cielo están abiertas para todos los que mueran conociendo y aceptando la bondad de Dios. ¿Pero y los otros?. Son tus hijos, tú los creaste. Poseen la capacidad de acceder al cielo siempre que se les guíe. El número de almas perdidas es infinitamente mayor. ¿Acaso no has venido para salvarlas a todas ellas?.

DIOS: He venido a salvar a las que deseen salvarse. ¿Qué me importan las otras?. Muy bien, puesto que te preocupan más las almas descarriadas que tu Dios, te nombro su guardián y hasta que todas las almas suban al cielo, tú serás mi adversario, el diablo. Adelante, incrementa mi gloria. De un modo u otro, yo triunfaré.

MEMNOCH: Yo enseñaré y guiaré a los mortales. Repararé el daño que tu ciclo natural ha provocado en la Tierra. Enviaré más almas al cielo a través del sheol, que tú a través de tus absurdas enseñanzas y revelaciones. Enseñaré a los seres humanos a perdonarte por ser como eres.

Memnoch le pregunta a Lestat qué idea tiene formada sobre lo que es el infierno, a lo que éste contesta que debería ser un lugar en el que la gente vil recapacitase sobre sus pecados hasta llegar a arrepentirse. Cuando entra en el infierno se da cuenta de que es un lugar donde reina la oscuridad y el humo, al igual que en el cielo también tiene palacios y torres, pero unas están ardiendo y otras se caen a pedazos. Vayas por donde vayas ves explosiones y oyes los lamentos de angustia de las almas, sus gritos, sus sollozos... Durante un momento, logra vislumbrar el alma de Roger arrastrándose entre las víctimas a las que había asesinado en vida.

LESTAT: Los seres como yo, que han torturado y asesinado a otros seres, no deben ir al cielo. No sería justo que fueran si no comprenden que han obrado mal. El cielo acabaría convirtiéndose en un infierno si todas las personas crueles y malvadas entraran en él. Merezco pagar por lo que he hecho. ¿Dónde están las almas de los que he asesinado?. El infierno debe ser un lugar donde las almas se reforman a través del conocimiento del mal que han causado y la forma en que pudieron haberlo evitado. Cuando no solo sean capaces de perdonar a Dios, sino a así mismos por sus debilidades y fracasos, su rencor y mezquindad y consigan amar y perdonar a todo el mundo, entonces serán dignos de entrar en el cielo.

La reacción de Lestat es de profundo horror ante todo lo que ve, y le dice a Memnoch que no puede ayudarle, no puede aceptar su propuesta. Las almas intentan impedir que Lestat se vaya y en un forcejeo entre éste y Memnoch, el segundo acaba extrayéndole su ojo derecho. Lestat aprovechó para escapar mientras las almas hablaban de pisotear el ojo.

LESTAT: No puedo hacerlo. No lo soporto. No quiero formar parte de este dolor ni ahora ni nunca. Ve a hablar con El, cambia las normas, hazle entrar en razón, pero no cuentes conmigo.

MEMNOCH: ¿Serías capaz de hacer eso, de abandonarme?. ¡Cobarde!. Tengo tu alma en mis manos, te ofrezco tu salvación. Esto es el infierno, ¿Acaso esperabas servir al señor del infierno sin sufrir lo más mínimo?. A Dios pongo por testigo que cuando mueras regresarás aquí de rodillas, pero jamás volveré a ofrecerte la oportunidad de convertirte en mi ayudante.

Ya en al Tierra, se encuentra con Dora, David y Armand, y les cuenta todo lo que le ha sucedido. Cuando les enseña el velo que le entregó Dios, Armand queda muy impresionado, por otro lado Dora se lo arrebata y se apresura hacia la catedral, y aunque los demás la siguen, está a punto de amanecer por lo que finalmente deciden retirarse mientras Dora llama la atención de la gente haciendo saber que posee en sus manos el velo de la Verónica. Armand, a quien lo confesado le había afectado en gran medida, decide inmolarse dirigiéndose hacia el sol, mientras Lestat y David buscan refugio.

La noticia del velo causa una gran conmoción  en todo el mundo mientras los científicos comienzan a investigar su grado de veracidad. Otros vampiros como Mael deciden seguir el ejemplo de Armand y se suicidan ante tal revelación. El comportamiento de Lestat a raíz de lo sucedido se vuelve más incontrolable y alterado de lo habitual, por lo que en una ocasión en la que se encontraba con Louis, aparece David junto con Maharet y ésta decide encadenarle en una mazmorra hasta que se tranquilice, pero antes, le entrega un paquete que contiene su ojo perdido intacto, más una nota de agradecimiento de parte de Memnoch. Pocas semanas después, al despertar, Lestat se da cuenta de que le han quitado las cadenas.

Memnoch el Diablo es titulo del quinto volumen[1]​ de la serie de libros de tematica gotica, Crónicas Vampíricas escritas por Anne Rice.

Trama[editar]

Lestat de Lioncourt cree haber agotado la fuente del conocimiento y sólo le queda vivir sus noches con la mayor placidez posible, pero un ser oscuro le persigue, un ser enorme, negro, con patas de macho cabrío, Es el mismísimo Diablo y su nombre es Memnoch. Quiere convertirlo en su principal aliado y lugarteniente para batallar contra Dios. Le mostrará un viaje en el espacio y el tiempo, por el cielo y por el infierno pasando incluso por el Via Crucis de Cristo hacia el monte del Calvario.

Mientras tanto, Lestat intenta cumplir la promesa que le hizo al fantasma de su última víctima. Lestat se siente abrumado por la promesa que ha de cumplir pero está más preocupado por que debe huir del gigantesco ser que le abruma.

Una historia abrumadora de persecución divina y confusión para Lestat... Tiempo para darse cuenta de lo equivocado que estaba al destrozar las creencias de Armand.

Referencias[editar]

  1. ↑Reseña. "La quinta y última de las crónicas".

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